jueves, diciembre 30, 2004

El sentido común rompe cadenas

Las cadenas de correos electrónicos ya pueden considerarse algo más que una molestia. Si bien mucho menos frecuentes y molestas que el spam, ya han pasado a formar parte de la dosis diaria de la falta de sentido común y de la inercia intelectual que aqueja a la gran mayoría de la gente que vive en piloto automático.
Con ese concepto me refiero a quien mecánicamente sigue una rutina sin hacer uso de lo mejor que tenemos: la razón. Estos mensajes se envían y reenvían normalmente sin detenerse el receptor/transmisor a pensar por un solo momento qué sentido tiene lo que está leyendo.
Ejemplos hay por miles. Una niña de 13 años desahuciada con cáncer. Gigantescas multinacionales de la industria electrónica regalando celulares de ensueño. Una niña de 4 años perdida. El mayor magnate de la industria del software regalando dinero a desconocidos que no hacen nada por ganárselo (ni el Padre Hurtado hacía eso). Esa misma empresa avisando que de la noche a la mañana suspenderá su servicio gratuito de correo electrónico si uno no reenvía el mensaje (que contiene faltas ortográficas aberrantes) a todos sus contactos. Mujeres golpeadas en Tanzania, niños cuyas vidas están en peligro, regalos desinteresados… ¿Cómo a nadie llama la atención? ¿Nadie piensa que el dinero que supuestamente se “genera” al enviar esas decenas de mails, debería estar saliendo de alguna parte? ¿Honestamente creen que el mundo vive en una eterna Teletón?
Este es precisamente el punto. Cómo no reflexionar por un solo segundo dónde está el negocio ahí. Dejémonos de rodeos. Nada es gratis.
Recuerdo una conversación que tuve con un usuario hace algún tiempo. Tenía en su computador una buena cantidad de programas que bastante poco aportaban a sus labores, y que habían transformado su máquina en una fuente inagotable de rabias y pérdidas de tiempo cuando intentaba trabajar. Se lo hice ver. El, usando la expresión que uno debería reservar para San Pedro cuando intente convencerlo de lo bueno que ha sido, me dijo “es que era gratis”. Mi explicación no fue tan dulce:
- Mira, – le dije – si ni tu madre te ha dado nada gratis, date cuenta de que las cosas que te ha dado han sido a cambio de verte bien o al menos de una sonrisa de tu parte, explícame por favor qué te hace pensar que un desconocido te va a estar regalando programas…
Nunca más encontré nada “gratuito” en su máquina.

Si bien exageré, intentaba ser didáctico. Bien sabido es que en Internet no es tan raro toparse con algún filántropo que desarrolla programas y los pone gratuitamente a disposición del mundo. Sin embargo, lo que no me ha tocado nunca ver es que lo hagan a través de colorinches banners ni encandilantes popups.
Con las cadenas pasa lo mismo. Salvo contadísimas excepciones, que por lo general son fácilmente identificables, no tienen ni siquiera sentido.
Hay que hacer aquí una pequeña diferenciación. Los tipos de cadenas son, a grandes rasgos, dos:
a) Cadenas-hoax: Las que persiguen ser reenviadas a todos los contactos con una recompensa (que no existe) a cambio, o una amenaza casi apocalíptica si no lo hace.
b) Cadenas religioso-amorosas-eres mi amigo del alma: Las que distribuyen mensajes de amor e historias más tristes que la de Oshin a fin de lograr una reflexión. Y el reenvío.
Las cadenas hoax, o hoaxes a secas, buscan distribución a costa del pánico o de la tentación (de obtener un hermoso celular con cámara, DVD y ducha, por ejemplo).
Las cadenas de fervor popular sólo buscan distribuirse ya sea con el fin de vivir en un mundo más armónico que el de los Teletubbies o de que el iniciador vea que todo el mundo tiene su fantástica obra hecha en Powerpoint. Este tipo de cadenas es en general inofensivo.

Sin embargo, los hoaxes de positivo no aportan nada. Tengámoslo claro. Este tipo de cadenas puede tener 3 orígenes:
- Un pseudo terrorista que goza con (y necesita) ver a la gente reaccionar desmesuradamente, asumiendo como cierta cuanta cosa les llega por correo (aparentemente es más fácil creerle a un desconocido cualquiera que a la propia madre);
- Un ex empleado/cliente/proveedor que quiere ver a su ex partner con sus servidores ahogados y saturados;
- Un “e-businessman” que busca llenar bases de datos con direcciones de correo para vendérselas a distribuidores de spam.

Puedo de buena fe asegurar que más del 95% procede de este último grupo.
La próxima vez que reciba una cadena, piense unos segundos antes de reenviarla.

Legítimamente gratis, le ofrezco algunas reflexiones para tomar como base:
- Esa niña con cáncer que tiene 13 años desde el ’97 ¿realmente se curará si reenvío este mail a todos mis contactos?
- La niñita de 4 años que está perdida hace 7 ¿volverá sola a su casa si reenvío este mail con su foto sacada del Image Bank?
- ¿Realmente habrá alguien en el mundo interesado en darme un dólar por cada mail que envíe, sin siquiera tener cómo demostrárselo?
- ¿Dejarán los africanos, árabes y quién sabe cuántos más de pegarle a sus mujeres si coopero para saturar el servidor de correos de la ONU?
- Honestamente ¿Puedo creer que esa multinacional de fast-foods tratará tierna y cálidamente a los pollos antes de matarlos para que yo me los coma apanados?

Con un poco de cooperación de todos, podemos hacer que al menos Internet funcione mejor que nuestra red vial. Y eso de por sí ya sería bastante fácil.

- Vischo -

lunes, diciembre 27, 2004

Los parásitos electrónicos

Spam no es una sigla. Spam era una marca de embutidos que se distribuía enlatado en EEUU, algo así como el viejo "chancho chino" chileno. Debido a su masiva difusión, los primeros correos publicitarios fueron así bautizados en un principio.

Esta nueva y poderosa herramienta, pronto se transformó en la segunda más grande pesadilla de Internet, sólo superada por los virus y gusanos en términos del odio que despiertan en los receptores.

Actualmente, se calcula que más del 75% de los mails que viajan diariamente por la red son mensajes no solicitados de tipo publicitario. Consumen ancho de banda, espacio en servidores y otros recursos descaradamente, sin que nadie haga absolutamente nada al respecto.

Crece gracias al auspicio de empresas que pagan por que los spammers distribuyan sus mensajes, y se potencian con el uso de bases de datos llenadas en base a software almacenado local y secretamente en las máquinas (spyware), a software que recorre sitios y grupos de noticias buscando direcciones de mail, a encuestas y promociones para las cuales uno debe ingresar información personal y a las ya ultra famosas cadenas de correos. Estas enormes bases de datos son vendidas a bajos precios a "empresas" punto com que se dedican a la distribución de correo basura. Mediante la utilización de software para distribución de correo masivo, salen cientos de mensajes por minuto distribuyéndose con direcciones de remitente falsas, a fin de no poder ser rastreados o recibir respuestas. Sin embargo, no siempre se utilizan direcciones falsas, por lo que proveedores de servicios de correos también son víctimas del mal uso de estos servicios por no revisar los niveles de tráfico de sus clientes.

Cada día, me encuentro con entre 10 y 20 mensajes de spammers en mi mail del trabajo (dirección que sólo distribuyo con fines profesionales), y entre 40 y 50 en cada una de mis cuentas personales.

Frente a esta irritante invasión a la privacidad, es muy poco lo que puede hacerse actualmente. Tenemos dos casos que se comportan de manera distinta:

- Spam internacional: Si bien todo mensaje de spam dice apoyarse en la ley antispam (que supuestamente respalda tal actividad siempre que permita al usuario eliminarse por sí mismo de la lista), tal ley no existe. Debemos tener claro que se refiere a una enmienda a la ley norteamericana (por lo cual no es necesariamente válida en el resto del mundo), y dicha enmienda ni siquiera se aprobó, sino que reposa plácidamente en algún cajón del poder burocrático gringo. A pesar de esto, la gran mayoría de estos mensajes contiene un link o enlace a una página que permite ser removido de la lista de distribución. Según mi experiencia personal, funciona en aproximadamente un 70% de los casos.

- Spam chileno: Aquí el tema es peor. Dicen apoyarse en un artículo (que sí existe) de la ley del derecho del consumidor, sin embargo, esta ley condiciona al spam indicando que, al igual que en la ley que no existe, para no ser considerado ilegal debe contar con un método válido de remoción. Esto normalmente no se cumple en el spam nacional.

Ahora bien, lo irrisorio del tema radica en que los propios spammers odian ser calificados de tales. En los mismos enunciados de sus mensajes, dicen que "no puede ser considerado spam" si cumplen con la ley. Pues bien, señores spammers, ahora que ya aprendieron qué significa spam, pueden ir removiendo esos enunciados de sus mensajes y admitir su rol en esta sociedad: parásitos electrónicos.

Nuestra legislación poco o nada nos apoya para frenar esta aberración. Recientemente, tuve un acalorado "ping pong" de mensajes con el supuesto "gerente" de una de estas empresillas. Todo comenzó por la abismante cantidad de spam que me llegaba emitido y firmado por ellos. Cuando me aburrí de irme removiendo de sus listas (ojo, que para ellos cada una de las empresas a las que publicitan posee una lista separada, por lo que hay que irse removiendo manualmente una por una), decidí averiguar los datos del dueño del dominio en Nic Chile (quien legalmente gestiona la propiedad de dominios en Chile), y me comuniqué con él, explicándole que su método de remoción no sólo no funcionaba, sino que carecía de sentido práctico tener que eliminarme por separado de cada lista, dado que si uno se da el trabajo de ir a aquel enlace es porque no tiene interés en recibir más correo publicitario. Ahí se notó el nivel de educación y preparación. Respuestas agresivas y desafiantes, y ninguna solución. Ante la presión de ser denunciado a su proveedor de conexión y hacer público su ilícito, aceptó eliminarme de la totalidad de sus listas... Lo cual hasta la fecha no sucede. Averiguando más, llegué al Sernac, donde me informaron que dado que la persona/empresa no accede "por las buenas", el siguiente paso es una demanda vía juzgado de policía local. Es decir, alguien invade mi privacidad, satura mis cuentas de correo, yo debo realizar el proceso de eliminarme de sus listas, esto no funciona (condición requerida para que su actividad no sea ilegal), y adicionalmente yo tengo que ir a realizar una denuncia... Una serie de hechos que nunca debió siquiera haber comenzado. No perdamos de vista que el correo electrónico se ha transformado en una herramienta de trabajo tan importante como el teléfono. Ya no es un lujo ni una posesión exclusiva de informáticos expertos-fanáticos o geeks. Hace muchos años que dejó de serlo.

Es de esperar que nuestro moderno aparato legislativo se ponga al día y haga algo al respecto, y comencemos por la base de defender los derechos de cada uno en lugar de forzarnos a pelear y gastar dinero por conseguir que nos sean respetados (personalmente creo que la privacidad debe estar considerada entre ellos). Si bien tal vez hoy no sea un problema que nos haga colapsar, no perdamos de vista que esto está creciendo a un ritmo nunca visto… Do the math…

- Vischo -

viernes, diciembre 24, 2004

Un mensaje para todos

Bienvenidos.
En este espacio pretendo publicar opiniones, visiones y experiencias de diversa indole.
Despues de haber dedicado muchos años a la informatica, me he encontrado con tremendas "leyendas urbanas", desinformacion y una sensacion de que esto es para "elegidos". En mi opinion, el acceso a la informacion es un derecho, y la informatica es la mejor herramienta de la que disponemos actualmente para lograr difusion.
De la misma manera, todos nosotros hemos tenido experiencias, evaluadas como "buenas" o "malas" de acuerdo a sus efectos inmediatos, muchas veces perdiendo de vista todo lo que se obtiene de ellas. Esa informacion creo que es correcto compartirla si pretendemos mejorar como profesionales, como sociedad y como todo lo que encierra el hecho de ser una persona. Esto es mi intento de poner a disposicion de quien quiera leer las cosas que he aprendido, y la aplicacion de esas experiencias en el analisis de situaciones y hechos practicos a traves de opiniones que expresare aqui.
Agradecere sinceramente todos los comentarios, criticas y aportes que todos hagan. Ese feedback es el que le permite a uno mejorar.
Intentare publicar articulos con regularidad, asi que pasen por aqui con cierta frecuencia.

- Vischo -