Tendencias suicidas
A veces pienso que como raza estamos condenados a
Hay animales que, bajo condiciones muy específicas, son capaces de atentar contra sus propias vidas, aunque se trata de excepciones. Nosotros somos capaces de de atentar contra nosotros mismos como especie, y eso es lo que nos hace distintos.
Es cierto que tenemos conciencia, voluntad, capacidad de reír y muchas otras cosas que otros animales no. Es cierto que nuestra capacidad intelectual también es superior… Pero capacidad intelectual no es lo mismo que inteligencia.
Visto como definición estricta, la inteligencia es la capacidad de barajar posibilidades y encontrar soluciones casi óptimas a los problemas que se nos presenten. Es decir, la capacidad de ir de un punto A a un punto B en una línea casi recta. La capacidad de fijar un objetivo y llegar a él de una manera práctica y eficiente desde el punto de vista de los costos. Y si lo analizamos un segundo más, podemos ver que el fin de cada ser viviente es permanecer vivo, reproducirse y perpetuar su especie… Por un segundo, se ve la luz… Cualquier ser viviente es más inteligente que un humano.
Somos el ser vivo con mayor capacidad intelectual, y a la vez el menos inteligente. Casi un insulto al creador.
Ahora, analicemos una cosa más. Tendemos a pensar que somos más inteligentes que nuestros ancestros. Si pensamos en una persona que haya vivido hace unos 5.000 años atrás, tenderemos a sentirnos superiores a él. Probablemente porque si pensamos en traerlo aquí, no sabría hacer nada, tendría cero cultura a nuestros ojos y sería incapaz de realizar actividades para nosotros cotidianas. Sin embargo, ¿qué haría uno de nosotros en su época? ¿Seríamos siquiera capaces de alimentarnos y sobrevivir un par de meses en ese ambiente? Creo que tampoco podríamos.
Hace 5.000 años, no había problemas de contaminación ambiental. La cultura estaba en desarrollo a contar de cero, se inventaban procedimientos matemáticos y
¿Quién es más inteligente?
Hace unas pocas décadas logramos la abolición de la esclavitud… Sólo para volvernos cada uno un esclavo de sí mismo. Pasamos la vida matándonos trabajando para… vivir. O sea, gastamos nuestra vida en algo que nos permite vivir. ¿Qué tipo de inversión es esa? Gastamos buena parte de ese dinero en llevar vidas decadentes, adictos a sustancias como la nicotina o el alcohol para poder sobrellevar un ritmo antinatural de vida, anestesiarnos… Y poder sobrevivir.
Cuando me salgo del modo piloto automático y veo esto, no sé si deprimirme o reír. Porque al final es como una mala película cómica.
Ahora, lo que me resulta más curioso de todo, es que sé que cada uno de nosotros lo ve, todos nos damos cuenta, lo disfrazamos y simulamos estar bien sumergiéndonos en la rutina e intentando acallar esa vida en nuestro interior, que pide a gritos salir a flote. Todos lo sabemos, todos guardamos silencio y ninguno de nosotros toma una medida jamás. Tal vez las primeras reacciones vienen cuando estamos ya viejos, cuando no disponemos de la salud, la importancia ni las energías para hacer algo real al respecto.
Sólo me queda la duda… ¿Abriremos los ojos a tiempo?
- Vischo -

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