lunes, marzo 26, 2007

Fue el perro mami...

Hace unos días leía en El Mercurio, aparte de la supuestamente "tremenda" baja de Bachelet en popularidad (apenas 4 puntos), que más del 40% de la gente culpaba a Lagos por el numerito del Transantiago.

Partamos por aclarar que una baja porcentual de 4 puntos, si bien es sensible, es imposible que sea real a la luz de los hechos y vistas las protestas y opinión popular respecto de la gestión gubernamental. Si la popularidad del gobierno no ha bajado más de un 20%, somos un país de ciegos.

Sin embargo, el tema que realmente me llama la atención es que se siga culpando a Lagos por el tema Transantiago. Aclaremos que ciertamente todo esto se ha venido gestando desde su gobierno, al igual que varios otros episodios que todos queremos olvidar. Bachelet misma dijo que ella había consultado si sería mejor aplazar la puesta en marcha del pseudoproyecto, cosa que sus asesores descartaron de plano.
Haya sido de quien haya sido el diseño y planificación, este solo hecho de haber descartado una eventual postergación, ya deja todo el peso sobre los hombros de la "amazona chilena".

Sin embargo, yendo un poco más allá, no podemos desligar a los actuales responsables de la gestión país por las obras que frente a sus narices se echan a andar. Lagos, Frei, Aylwin o incluso Pinochet podrían haber diseñado una solución a un problema X... Pero si ahora yo soy el presidente, da lo mismo quien haya diseñado la solución, si se implementa bajo mi mandato, es obvio que es de mi responsabilidad.

Hace ya muchos años, cuando yo estaba en el colegio, recuerdo una frase de un profesor que me quedó grabada hasta hoy: "Tu puedes traspasar autoridad, pero no responsabilidad". Más claro imposible. Puedo ser gerente en una empresa, y frente a un determinado problema, un subordinado me sugiere aplicar un "kit" de acciones para resolverlo. Yo lo aplico y fracasa. ¿Despido al subordinado por inepto? Si yo firmé, yo aprobé y yo supervisé, ¿cómo puedo culpar a otro?
Es cierto que esta es una actitud muy en boga en el 99.9% de las empresas chilenas, hacer que la cadena se corte en el eslabón más débil. Hemos visto a Bachelet, al ministro de transportes y a muchos personeros gubernamentales vinculados directamente al Transantiago, indignadísimos porque las cosas no están funcionando, lavándose las manos cual Pilatos mientras todos los dedos apuntan a operadores (quienes firmaron en conjunto con ellos mismos los contratos, que no han sido vulnerados), a la prensa (sí, a la prensa, por hablar "solo de lo malo del Transantiago"), a los propios afectados (los usuarios de Transantiago no queremos "poner de nuestra parte" para que las cosas funcionen), etc. Es decir, esto es una gigantesca conspiración conjunta entre operadores, usuarios, prensa y hasta el perrito de la esquina para desacreditar al pobre y desinteresado gobierno, que tan bien planea las cosas.

En contraste, el domingo en la noche vi el primer capítulo de "Héroes", donde mostraban la vida de Bernardo O'Higgins. Por un momento, me imaginé a Michelle viéndola, diciéndose a sí misma "y pensar que ahora yo ocupo ese puesto"... Bernardito, revuélcate en tu cripta. Un hombre tan humano como tú o yo, que se las jugó al punto de perder su fortuna heredada, de tener un cuerpo lleno de cicatrices de guerra, que se la jugó por una patria y que intentó armar algo... Y finalmente, ante las presiones del vulgo sediento de poder, abdicó y se radicó en tierras ajenas, no sin antes dejar una ex colonia transformada en un país libre, independiente y soberano. Al ver el desarrollo de la historia, pense "este gallo sí que tenía pelotas de acero". Hoy, nuestros gobiernos no sólo no se tocan el bolsillo salvo para llenarlo más, y cuando cometen un error, culpan a los de abajo.
¿No nos queda dignidad patria? Mala pregunta...
¿No nos indigna un poquito ver este teatro?
Subió la bencina. ¿Alguien lo notó? Obvio que no, con este tongo quién tiene tiempo para fijarse. Lavanderos con libertad condicional después de actos pedofílicos. Nadie lo vió. Todo pasando bajo el agua, mientras nos entretenemos con las olas.
Ciertamente, desde la comodidad de nuestros hogares no lograremos mucho. Tampoco tenemos tiempo ni energías ahora que hemos a lo menos duplicado el tiempo en postura yoga en el metro o la micro. Sin embargo, al menos podríamos demostrar que TAN pelotas no somos.

Hoy cerraron el Metro en la estación Las Rejas... 4 VECES. A una semana de que se iban a instaurar las medidas definitivas para arreglar el problema, estamos un poco peor que antes. Nadie piensa en el costo que tiene para las empresas chilenas prescindir tiempo extra de sus trabajadores, que trabajen de mala gana y más cansados que lo usual, los costos de salud que se elevarán por un incremento en el stress y las depresiones, el aumento de accidentes de tránsito en un 10%... ¿Nadie piensa que esto afectará nuestros números en algún momento?

Mis humildes preguntas se resumen así: ¿Qué necesitamos para despertar como país? ¿Qué tipo de consumidores somos si no hacemos respetar nuestras garantías? ¿Quieren hacernos creer que el pueblo ama a un gobierno que absorbe autoridad delegando sólo culpas? ¿Que nos satisface tener una presidenta ausente, que viaja mientras nos ahogamos en los errores de sus delegados? ¿Y que aun así, apenas bajó un 4% su popularidad después de mandarse el numerito más espectacular de los últimos tiempos?

Soberbio. Simplemente soberbio. Nuestro gobierno es indestructible, sin corrupción, sin robos, pero el pueblo es una patota de 15 millones de dementes que cree que se están equivocando.

Por si alguien de gobierno lee esto, aclaro que el último párrafo fué sarcasmo.

- Vischo -