miércoles, marzo 28, 2007

"Oma..."


He comentado en posts anteriores acerca de mis convicciones científico-religiosas. Soy un convencido de la existencia de la reencarnación, de la existencia de Dios (o un ser superior, como se llame) y de muchas cosas que se estudian en el oscuro umbral que divide la ciencia de la superstición.

Me ha tomado años llegar a formarme, subconscientemente, una imagen que cuadre con precisión permitiendo la coexistencia de hechos que parecen oponerse. Es difícil explicar todo esto de manera sencilla y resumida.
Hace un par de días vi un reportaje acerca de Edgar Cayce
(http://www.lector.net/verjun00/cayce.htm), una especie de Nostradamus moderno. Este tipo se sumía en un estado de reflexión que le permitía ver con precisión hechos pasados y futuros. En su minuto puede haber parecido un charlatán más, pero los años le han ido dando la razón en la medida que la ciencia ha sido capaz de comprobar cosas que este hombre dijo hace ya varias décadas. Intentaré explicar lo que a mi juicio permite que esto ocurra.
Comencemos por asumir que sí existe un Dios. Es razonable creerlo, y no hablo de profetas ni de la biblia, sino de ciencia pura. Quien haya visto un buen documental de, por ejemplo, la gestación de un ser humano, el comportamiento de la física cuántica, el equilibrio natural o cualquier fenómeno que se ejecute con precisión sobrehumana, tendrá claro que una coincidencia si puede suceder, pero tantas a la vez en tantas áreas diferentes, son una demostración clara de un patrón de funcionamiento general. Esto demuestra que claramente lo más probable es que sí exista "algo" extremadamente evolucionado que determine un orden para las cosas. Siempre puede llegarse a un punto en el que la ciencia encaja perfectamente con esta visión. Mal que mal, cada gran científico y genio que ha existido, al final de su vida admite que las cosas llevan a darse cuenta de que sí hay algo más allá. Einstein incluído.
Asumida esta posibilidad, aclaremos lo siguiente. Matemáticamente se ha comprobado que existen más dimensiones que la que conocemos, la tercera, donde tenemos objetos con masa que se pueden desplazar en un espacio de tres dimensiones, tenemos un tiempo que se mueve unidireccionalmente, la física Newtoniana se cumple.
Siempre podremos comprender dimensiones inferiores a la que "habitamos", pero no las superiores. Para nosotros es muy fácil entender el funcionamiento de un universo en dos dimensiones. La geometría plana, que se enseña en colegios a estudiantes de enseñanza básica, es el estudio de formas en dos dimensiones, que un niño comprende sin complicaciones. En una sola dimensión, es más simple aun. En tres dimensiones, ya tenemos física más compleja, donde entran factores como la masa, que en dos dimensiones no existe. De igual forma, para la cuarta dimensión, entran en juego factores que no estamos capacitados para comprender. Se dice que uno de ellos es que el tiempo se transforma en una variable más, es decir, podemos movernos no sólo en el espacio, sino que también en el tiempo. Bajo estas condiciones, con la misma facilidad que nos movemos desde el dormitorio a la cocina, podríamos movernos desde este año al año pasado, o a cinco años más. Si toma una fracción de segundo o una eternidad, da lo mismo en esa dimensión.
Una de las cosas que creo es que el ser humano es una proyección de un ser de una dimensión superior en una inferior. Al igual como un cuerpo tridimensional proyecta una sombra de dos dimensiones, nuestros cuerpos son una proyeccion de un "alma" o "mente" de una dimensión superior en una inferior, la tercera. Llamemos "mente" a nuestro ser en una dimensión superior. Bajo este esquema, nuestra mente, si pertenece a la cuarta dimensión (es claro que pertenece a una superior a la tercera, vaya uno a saber a cuál), tiene la posibilidad de jugar con el tiempo sin problemas. Es claro que esta "mente" nuestra pertenece a una dimensión superior a la tercera porque sabemos que existe, la sentimos, pero no podemos cuantificarla en ningún aspecto, ni siquiera definirla con claridad. Esto es porque nuestro cerebro, la "máquina" biológica que nos permite generar pensamientos, está encerrada en esta dimensión, y sufre de las limitaciones correspondientes a ella. Sin embargo, claramente recibe "luces" que le permiten generar ideas, sentimientos y otros intangibles que corresponden a "sombras" de elementos de otro orden.
Recapitulando, hasta el momento hemos asumido que existe Dios y que somos seres de una dimensión superior proyectados aquí.
De la misma forma, aclararé otro concepto en el que creo férreamente. La reencarnación. Si en efecto nuestras mentes pertenecen a una dimensión superior, el tiempo no es un factor determinante, y por lo tanto la muerte física tampoco lo es, ya que ella en buena parte depende del tiempo. En el fondo, nuestra mente es "inmortal". De la misma forma que las especies evolucionan, es decir, mejoran con el tiempo en base a ensayo y error, desarrollando soluciones genéticas a problemas físicos y ambientales, y dado que este es un patrón que vemos en todo orden de cosas en la naturaleza, es razonable pensar que la mente también evoluciona. También está comprobado a nivel científico que la evolución natural es casi óptima, es decir, es muy difícil hacerlo mejor y más rápido sin sufrir consecuencias imprevistas. Bajo este esquema, es razonable pensar que mientras más oportunidades y experiencias nuestra mente viva, más optimizada será su evolución. Dado que la mente aprende en base a vivencias, también es razonable suponer que vivir más de una vida otorga a esta mente más y mejores experiencias.

De la misma forma en que nosotros diseñamos un auto, un software o una solución cualquiera a un problema, se necesitan a lo menos 4 fases en la evolución: la detección del problema, el desarrollo de una solución, la implementación de la misma, y la prueba para verificar que funciona, dando lugar al incio de un nuevo ciclo, hasta llegar a la máxima eficiencia posible. Si tomamos este patrón en cuenta, el cual también es cumplido por el proceso de evolución natural, es también razonable creer que varias reencarnaciones sucesivas son una excelente forma de perfeccionar una mente. Vivimos lo que necesitamos vivir para corregir falencias de nuestra mente, en el transcurso de esa vida y antes de la siguiente buscamos, desarrollamos e implementamos una solución, luego volvemos a vivir otra y comprobamos que ese tema está resuelto. Luego, buscamos la siguiente falla. Seguramente puede hacerse con varias a la vez.

Creo que a todos nos pasa que a veces vemos noticias o al conversar con un amigo, notamos que vive una cantidad increíble de problemas en determinado ámbito, que tiene muy mala suerte en un aspecto u otro de su vida, y que en otros resulta ser muy afortunado. Creo que somos nosotros mismos quienes elegimos dónde y cuándo nacer, en aras de mejorar, enfrentando problemas que sabemos que son una debilidad nuestra. Creo que en el momento en el que nuestra mente es libre, entre una reencarnación y otra, gozamos de una libertad y sabiduría tan elevada y desprendida de banalidades, que podemos escoger honestamente el mejor camino para nuestra evolución.
En mi opinión, ese estado es al que se busca cercanía al meditar, al concentrarse, alcanzar el nirvana, etc. Un estado de desprendimiento de lo material para acercarse más a lo esencial, y obtener pestañazos de la claridad absoluta que tenemos al estar ahí. La iluminación.

Así como hay personas con talento para dibujar, para el razonamiento lógico, para el arte o para los negocios, hay personas que tienen el talento innato de controlar el funcionamiento de su cerebro, que les permite conectarse con más facilidad que otros con ese estado. En lo personal, creo no poseerlo. Creo que gente como Nostradamus, o Edgar Cayce, a quien cité al principio de este post, son personas que tienen esa facilidad. Cayce era capaz de diagnosticar una enfermedad y una cura a personas a quienes ni siquiera había visto, y a quienes la medicina había desahuciado. Nostradamus era capaz de "ver" situaciones que ocurrirían o habían ocurrido sobre el suelo que estaba pisando. Mozart ni siquiera pensaba cuando escribía música, pensando en otras cosas. Para Einstein, muchas cosas que nos costarían horas de trabajo llegar a deducir, le resultaban obvias o evidentes. Para Newton también. Da Vinci dibujaba sus inventos sin pensarlos demasiado.
¿Es el subconsciente donde reside el genio?
Creo que todo esto no es más que la capacidad de conectarse con "la parte superior" de nuestra propia mente.Está comprobado que la gente a la que se considera más inteligente, es gente cuyos cerebros tienen más conexiones interneuronales que lo común. No es un tema de masa de cerebro, ni de niveles de estudios ni de situación socioeconómica. De igual forma, creo que la diferencia entre una persona inteligente y un genio es la cantidad y calidad de conexiones que tiene, internamente en su propio cerebro físico y con su propia "mente superior".
Estoy absolutamente convencido de que todos somos capaces de todo. Creo que una persona, por limitada que nos parezca, es perfectamente capaz de desarrollar su mente. Si Mozart nunca hubiera estudiado música, no lo conoceríamos por ello. Dado que nadie puede desarrollar todas sus potencialidades, en este mismo momento podrías tu mismo ser un genio sin descubrir en determinado aspecto. Pienso que todos podemos dibujar, interpretar o componer música, o correr una maratón. Es un tema de potenciar capacidades. Mientras más practiques algo, más lo desarrollas, eso es claro. Tal vez el Newton de este siglo está manejando un taxi, un Mozart sufriendo hambre en Etiopía, y un Shakespeare en un cargo gerencial en una empresa naviera.

Mi visión de esto me lleva a creer que lo que tenemos que hacer para potenciarnos es, como siempre, un mix. Mezclar pensamiento con intuición. Manejar las cosas no sólo en base a "tincadas" ni rigiéndonos por la matemática pura, sino que una mezcla balanceada en las proporciones necesarias. De esa forma, conectamos lo voluntario con lo involuntario, el cerebro con la mente, lo físico con lo espiritual. Dar balance a nuestras vidas mezclando lo físicamente necesario con lo que necesita nuestra alma (ese es el otro nombre de la mente).
Mis propias creencias son un mix entre lo que me han enseñado y lo que yo veo, creo y aprendo.

Antes de terminar, una aclaración. No creo que las cosas estén todas escritas. Creo que el futuro es modificable hoy, y estoy convencido de que todas esas cosas futuras que pueden "verse", son posibilidades, cosas susceptibles de cambiarse, aunque altamente probables. Creo que, por ejemplo, un "viaje al futuro", nos llevaría a conocer un futuro posible pero no único. Y ese precisamente es el peso del "hoy", que tenemos la posibilidad de cambiar cosas que parecen llevar un curso irreversible, si hacemos lo necesario en el momento adecuado. De ahí el poder del famoso "libre albedrío".

Me fuí en volada metafísica, parece... No fumo más puchos importados.

- Vischo -