jueves, marzo 01, 2007

¿Quién está matando la música?

Hace un rato atrás, via link por parte de un amigo, di con un artículo publicado por Apple, en donde explican, literalmente, con manzanitas, la razón de ser de FairPlay, el sistema de protección de la música que compras en iTunes Store.
En resumidas cuentas, explica cómo y por qué comenzó todo el sistema de los famosos y odiados DRMs, o derechos de reproducción de música. También son claros en responsabilizar de ello, en calidad de exigencia, a los "4 gigantes" de la música: Universal, Sony BMG, Warner y EMI, quienes distribuyen el 70% de la música actualmente. Sin embargo, la misma gente de Apple descubrió que sólo un 3% aprox. de la música que se mantiene en los iPods, es comprada legítimamente, mientras que el 97% restante es pirateada o simplemente digitalizada por un dueño legítimo de un CD.
No quiero imaginar cuánto se gasta en el desarrollo y actualización de los algoritmos y sistemas de protección para los DRMs... Y lo que es peor, si esos porcentajes son los reales, creo que los márgenes de utilidad, restando los costos, deben ser una suma ínfima.

No pude menos que pensar en cómo podría un problema como ese ser resuelto. Hay tal cantidad de players, desde los 100% digitales hasta los que leen MP3 desde un CD, que creo que sencillamente es imposible una vuelta atrás. Además, si juntáramos todos los MP3 (y archivos similares) que tenemos todos los que poseemos un computador o un player, aunque comenzáramos a pagar todo lo que cuesten las nuevas canciones a contar de este mismo instante, tenemos años completos, días y noches contínuamente escuchando la música que ya existe digitalizada.

Creo que la solución más viable es, una vez más, la más simple.
En mi opinión, esos 4 gigantes, iTunes Store, y todos quienes participan de algún sistema de protección, podrían eventualmente estar perdiendo tiempo y dinero al tratar de proteger la música por esa via.
Dado que no hay vuelta atrás, yo simplemente liberaría la música de DRMs. Pensemos que actualmente la música se está financiando por ventas de CDs, publicidad y recitales. La venta de MP3 no mantiene a ningún artista ni grupo. Creo que los DRMs tampoco están protegiendo las nuevas obras musicales.
Sencillamente, recordemos algo tan sabio como nuestro emblema patrio: Por la razón o la fuerza. El orden lo es todo. Con los DRMs, se está actuando al revés. Los DRMs son una medida de fuerza para evitar la piratería. Por cada método que inventen, habrá miles de hackers ociosos agradecidos por la nueva entretención, que, en el mejor de los casos, les durará un par de días.
Según mi modo de ver, actuar "por la razón" sería estimular positivamente el buen actuar en lugar de intentar (a un alto costo) castigar el malo. Además, al menos en este ámbito, los malos son más, y probablemente más inteligentes, y definitivamente con más tiempo... Y no requieren prácticamente de recursos para "ser malos".
Creo que invertir en regalos es mejor que botar el dinero en investigación y desarrollo de protecciones. Por ejemplo, si me gusta mucho Madonna, y si por comprar su CD (a un precio razonable, por supuesto) estoy teniendo posibilidades de ganarme una o dos entradas a uno de sus conciertos, no lo pensaré dos veces. O a obtener un llavero o un jockey de U2. Incluso un humilde poster. Eventualmente, incluír los lyrics de las canciones, regalar un CD adicional con unos pocos temas en versión karaoke, o un videoCD con un par de videos o una entrevista. Las posibilidades son casi infinitas. Con menos presupuesto que el que se gasta en los mentados desarrollos, puede hacerse una buena campaña y un sistema, por ejemplo, de raspes incluídos en el interior de la caja del CD. O a acumular una cierta cantidad de "cupones" para poder canjear algo cuyo valor comercial es superior al de la suma de esos CDs (una entrada preferencial a un recital de un astro del nivel de Madonna no es barato, pero el costo de tener a una persona más en el estadio es cero), haciéndolo de esa forma atractivo.

Todos buscamos si o si una forma de diferenciarnos del resto, y una de las formas de compensar todo este tema podría ser precisamente apelar a esa búsqueda para diferenciar al cliente legítimo del pirata, que ellos mismos sientan la diferencia entre el que tiene el jockey y el que no.
Si nos detenemos a pensarlo un segundo, durante años escuchamos música gratuitamente por todas las radios, la grabábamos en cassettes y la escuchábamos en la radio del auto, en el walkman o en el equipo de música. No veo dónde podría estar la horrenda pérdida de la que hablan por el hecho de escuchar MP3, el equivalente actual al cassette.
No soy un publicista ni un especialista en marketing, pero se me ocurren decenas de opciones como estas. Creo que está en manos precisamente de estos especialistas, quienes viven de ello, el buscar estas soluciones.
Tal vez falta parar, respirar y pensar un poco antes de seguir en una guerra donde las posibilidades de triunfo harían retroceder al mismo Atila.

- Vischo -


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